La risa libera endorfinas, lo que beneficia a los sistemas inmune y endocrino, pero, además, acelera la recuperación en la enfermedad y mejora la calidad de vida.
Desde la antigüedad, la risa ha sido un arma terapéutica. Dicen que en el imperio chino existían templos destinados la compartir la risa como forma de equilibrar la salud. Sin embargo, no ha sido hasta la última mitad del siglo XX cuando la risoterapia se convirtió en un recurso más para mejorar la salud.
Aunque son muchos los que discuten su base científica, parece evidente que utilizar esta terapia como complemento del tratamiento convencional ha ayudado y ayuda a muchas personas a mejorar los resultados médicos y a acelerar su recuperación.
No hay que olvidar que con la Risoterapia pone en marcha 400 músculos de nuestro cuerpo, estira los huesos de la columna vertebral y las cervicales, limpia los ojos con lágrimas, despejan la nariz y el oido, oxigena los pulmones y la piel y reduce la ansiedad.